martes, 21 de diciembre de 2010

Construcción

Cuando sea tiempo de cargar con la sonrisa pesada y doliente, adiestrada en la cabeza como mueca impertinente, cuando la libertad tenga precio y las pesadillas comiencen a cosechar sus frutos y solo persistan insistentes los errores y las penas. Cuando el andar cansino e intermitente encuentre su frontera, los pájaros callen, las palabras reboten y aquel dulce resplandor, tan característico de las esperanzas, oculte rigurosamente cada una de sus estelas. Cuando ya no quede tiempo, ni música, ni vino o ilusiones pasajeras. Cuando se vayan los amigos, se agoten las lluvias y los besos migren a otras tierras. Allí, en el abismo mismo de la muerte, más acá de la existencia y a pesar de todo, aguardan siempre impacientes las caricias tibias de un nuevo universo dispuesto a ser construido, piedra por piedra.

3 comentarios:

vanguardista dijo...

Una vez en un libro, aprendí algo bastante interesante, muy elocuente e incluso significativo. De eso que puede llegar a influir a quienes lo vean como debe verse. No te diré que libro exactamente leí,porque si no estaría revelando uno de mis secretos,cosa que nadie desea y por lo mismo solo te diré lo que leí.
Aprendí que cada persona, en su existencia, puede tener dos actitudes: Construir o Plantar.
Los constructores pueden tardar años en sus tareas, pero un día terminan aquello que estaban haciendo. Entonces se paran, y quedan limitados por sus propias paredes. La vida pierde el sentido cuando la construcción acaba.
Pero existen los que plantan. Éstos a aveces sufren con las tempestades, las estaciones, y raramente descansan. Pero al contrario que un edificio, el jardín jamás para de crecer. Y, al mismo tiempo que exige la atención del jardinero, también permite que, para él, la vida sea una gran aventura.
Los jardineros se reconocerían entre sí, porque saben que en la historia de cada planeta está el crecimiento de toda la Tierra.

Ahora bien ¿Quién deseas ser el constructor o el que planta?

Hace muy poco también, reconozco ser uno de esos constructores, de los que no paran nunca y solo piensan en ellos, hasta que decidí lo contrario. Aún así recuerdo lo que una vez leí en una muralla caminando por ahí: "Para construir hay que destruir"

vanguardista dijo...

Por cierto agradecería si pudieras visitar mi blog, no soy de las personas que llegan y lo piden, o solo comentan para lo mismo, sino de las que ya dada de una serie de infortunios sucesos, lo piden. A propósito ni idea de cómo llegue aquí, a tu blog, pero soy de las que creen que es por una casi casualidad, y digo casi, porque uno nunca sabe cómo una serie de sucesos permitieron que llegara justo aquí, en este momento, a tu blog. Las razones que me hicieron llegar aquí, que por cierto desconozco, me proporcionaron la gentileza de poder comentar lo que pienso, sin ningún reproche de otros.

Ale dijo...

Muy buen blog. Dejo mis blogs: http://elblogdeseba.hazblog.com y http://elblogdeale-seba.blogspot.com
Saludos!!