jueves, 18 de abril de 2013

Toc


Al despertar, en apariencia, la manía se había disipado del living. Ya paso lo peor, pensó Augusto, mientras quitaba la sabana de su cabeza con la música a todo volumen, las pantallas de luz alineadas a la perfección y el aire acondicionado, elementos vitales que seguramente habían servido para alejarla de su casa. Al abrir sus ojos lo más lento posible, tembló un segundo al recordar el momento en que su obsesión lo estaba esperando afuera, por eso todavía temía volver a encontrarla en la puerta de calle como aquel día lluvioso de abril. Era necesario tomar todos los recaudos. Levantarse con el pie derecho y con mucho cuidado colocarse las ojotas rojas a la perfección sin moverlas de su sitio, agarrar el cuaderno de notas junto a la mesita de luz y dirigirse con no menos de 16 pasos hacia la cocina, prender la hornalla 4 veces y sin utilizar en ningún momento la mano izquierda, abrir la ventana para observar afuera, sin poder moverse de ese sitio hasta que aparezca por lo menos un perro que le permitiera hacer su café y continuar con el resto de sus actividades. Todo eso ahora mucho más tranquilo, con el consuelo de que aquella oscura manía llamada Catalina no había regresado todavía de afuera, y seguro ya había comenzado a punzarle duro el alma a ese otro tipo que nunca llego a conocer y vivía junto a ella el resto de su vida a la altura del 900 por la calle Rivadavia. 

jueves, 11 de abril de 2013

Sublimancia


El traidor de Barreta tenía que morir, no podía ser que dejara pasar aquella infamia delante de las narices de todos los del trabajo, después de todo lo que había hecho por él. Por eso era conveniente planearlo con tiempo, dedicarle unas horas exhaustivamente en cada momento de esparcimiento, mientras caminaba hacia el trabajo, en el colectivo, un rato en el subte o cuando se relajaba en la cocina, para imaginarlo tendido en el suelo lleno de sangre pidiendo perdón. Así fue que un domingo cualquiera y lleno de ira, poco después de enterrar sin piedad el cuchillo de un estacazo, Gonzales quedo paralizado frente a un cuerpo inerte sintiendo un alivio inconmensurable. Luego, como si el tiempo dejara de transcurrir se perdió en las consecuencias, en los ojos rojos y llenos de lagrimas de su Mariana, en los días eternos de juzgados y comisarias que le haría pasar con los chicos, en las noches de silencio absoluto sobrevolando la casa, a excepción del tanque del inodoro goteando obsesivamente a contrapunto con el bip del teléfono y el reloj del living. Ese pesado síntoma se esparcía por todo su torrente sanguíneo, la pesadez del tiempo, la delicada sensación de perder toda la fuerza sin siquiera haberla perdido como liberándolo de todo y condenando su alma al mismo tiempo, casi llegando al punto de desvanecerse, preguntándose las razones, analizando cada instante compulsivamente hasta llegar de nuevo al mismo momento en que había decidido enterrar de un estacazo aquel viejo y afilado cuchillo. Ese viaje no fue en vano pues era necesario hacerlo de cierta manera, sin dejar librado ningún detalle para que finalmente pudiera, ahora sí, disfrutar mejor el festín de cocinar punto medio en la parrilla del fondo ese lechón a las brasas ensartado por el hierro de lado a lado, con tal de no privarse de seguir imaginando y sin consecuencia mucho más grave que una leve indigestión. 

martes, 26 de marzo de 2013

T-shirt


Con humilde ferocidad se oculta bajo otras prendas, 
sintiéndose absurda y descolorida, olvidada u obsoleta, 
rasguñando con timidez desde el fondo con su pálido azul. 
Esa que supo ser la predilecta, 
pegada a mí como una sombra acompañándome en las risas y las tragedias, 
manchándose con mi sangre, mi sudor y atormentándose de mis torpezas. 
Ella que brillo conmigo, que fue testigo de algunas proezas, 
hoy duerme en un limbo con el peor de los olvidos, 
aquel que no es perpetuo ni ligero, ni espeso o volátil, 
aguardando su destino como puede, aquella vieja remera.  

viernes, 15 de julio de 2011

Detiene el tiempo con su ausencia cautivando los objetos que, sabiéndose objetos, se retuercen de inquietud y la recuerdan mientras sienten desde lejos su desaparición, su anónima estela. No es la misma desde un tiempo la taza encadenada a la pared, o la silla del costado tan quieta. No se desvela la almohada hasta altas hora, ya cubierta y olvidada, bajo las empolvadas frazadas con la luz que de la calle, que sin pedir permiso tantas mañanas entraba a acariciar su pálida fragancia, ya un poco desteñida, sobre la tela. El cajón, las toallas, el billete retorcido que dejo sobre la mesa, todavía esperan. Ordenados en su desorden, desgarrados y anónimos, en su letargo de elementos, aguardando su presencia y aunque a veces no parezca, siempre la esperan.

jueves, 7 de julio de 2011

Rincones

Al caer la noche y oportunamente cuando hace frió, uno de los de abajo encuentra consuelo en el cálido rincón del living comedor detrás de la biblioteca. Pues sin meditarlo demasiado había decidido que ese era el perfecto refugio para descansar, debido a que allí la luz no llega casi nunca y el polvo, fiel amigo del poco transito, era el indicio perfecto que necesitaba para relajar el ánimo encontrando un poco de tranquilidad. Nadie que lo moleste, solo eso buscaba el capitán recordando viejos tiempos en la quietud de su silencio, pero alterando su espíritu a cada insinuación sonora que amenazaba con que alguna vez alguien se acercara arrimando su cara curiosa por detrás de los estantes para quitarle la paz, husmeando entre los libros para descubrirlo impávido acurrucado en su secreto rincón, porque el prestigio también corre entre los muertos, y un espíritu tan refinado como el suyo no puede ni debe darse el lujo sentir un poco de miedo.

Cumbres

El murmullo cobro forma y color, hasta acercarse de un golpe que derribo los cimientos que lo mantenían en pie y llegando como un susurro suave, pero más violento que la muerte, se dejo tumbar perdiendo todas sus fuerzas, acorralado irreversiblemente a la perdición más total. Ya sin saberse humano, alejado por completo de toda realidad y sonriendo perplejo se rindió a la mano de Antonia que acaricio su pelo otra vez como tantas sin inmutarse. Aquel proceso que venía gestándose se completo de golpe en un momento de metamorfosis, de ahora en adelante supo que ya no sería jamás el de antes, mientras veía alejarse a Antonia una última vez llevando consigo su amor a donde quiera que vaya.

viernes, 4 de febrero de 2011

Recapitulación

El estado de las costumbres amaina su fuerza y aparece otra de esas nubes de inconsciencia deleitando el paladar, estrujando la libertad al estado máximo hasta convertirla en realidad. Es cuestión de amortizar las caídas le había dicho el doctor Uzurriaga, eso si, sin dejarse perder demasiado, pero a su vez sucumbiendo de lleno en estas pequeñas delicias cotidianas de tenderse al sol a esperar la lluvia, comer con las manos el pollo y caerse de culo contra la cama para dormir un rato mas hasta que lleguen a buscarlo por la casa de Santiago del Estero al 500. No hay impaciencia, las cosas en su lugar a su tiempo. Solo eso, esperar la mañana hasta que ella diga alguna palabra de mas, se acaben las excusas y una brisa extraña entre por el ventanal de la derecha para volar las hojas garabateadas con palabras inocentes del día anterior hasta arrojarlas donde más crea conveniente. Una luz apagada amargaba la existencia del living, ya falta menos, los adornos que simulan ser inertes lo saben porque cambiaron su mirada, algo está a punto de acontecer en aquella casa. Un silencio de tumba y el ladrido de un perro interrumpiendo groseramente la ceremonia, un cigarrillo muerto en el cenicero se ríe de los dos, Mauricio mira una vez más a Laura mientras un vaso implora agua y el amargo resplandor de la mañana aparece chocando contra sus rostros. La eternidad se parece demasiado a este momento dijo Laura mirando el techo, Mauricio no supo que responder y con un gesto estúpido y levantando una ceja tomo el encendedor para jugar a mirar el fuego. La última noche antes de que la olvidara, exigiendo al tiempo la documentación correspondiente para que todo se extienda un momento más, un rato nomas y la nada entrando a la fuerza por la puerta de metal como un policía furioso sin detenerse ante nada, obligando a su memoria a que Laura agarrara su bolso gris como apurada para irse a jugar afuera, donde los demás la esperaban. Porque a pesar de todo él allí no quería jugar, porque era tarde y no se puede vivir demasiado tiempo alargando un instante sin corromper de manera drástica el estado natural de la memoria.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Noctámbulos

Despierta en el momento de dormir. Arrastrando sus ojos sin querer por las calles de Barcelona como buscando algo sin buscar, mientras castiga la uña del pie izquierdo que ahora late de miedo ardiendo a causa de cada uno de los bruscos contactos con el zapato marrón, que algún tiempo atrás una señorita llamada Noemí olvido en su casa llevándose a cambio otro similar, justo el mismo día que desayunaron tostadas con té frió y algunos bizcochos que sobraron del picnic del martes aquel, un poco despues de encontrar a Margarita y su sombrero azul liberando dibujos espectrales con promesas, encantando con un lápiz negro a un papel húmedo que había encontrado descansando en un tacho de basura, y que sin mediar casi palabra se los regalo porque si, quizá por que todos estaban perdidos queriendo encontrarse, casi como volando, despertando a la hora de dormir en esa otra ciudad que es la misma pero a la vez no, y muy pocos llegan a conocer.

martes, 21 de diciembre de 2010

Construcción

Cuando sea tiempo de cargar con la sonrisa pesada y doliente, adiestrada en la cabeza como mueca impertinente, cuando la libertad tenga precio y las pesadillas comiencen a cosechar sus frutos y solo persistan insistentes los errores y las penas. Cuando el andar cansino e intermitente encuentre su frontera, los pájaros callen, las palabras reboten y aquel dulce resplandor, tan característico de las esperanzas, oculte rigurosamente cada una de sus estelas. Cuando ya no quede tiempo, ni música, ni vino o ilusiones pasajeras. Cuando se vayan los amigos, se agoten las lluvias y los besos migren a otras tierras. Allí, en el abismo mismo de la muerte, más acá de la existencia y a pesar de todo, aguardan siempre impacientes las caricias tibias de un nuevo universo dispuesto a ser construido, piedra por piedra.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Terror


La sombra destartalada empujo las incertidumbres hacia adentro, algo extraño había en aquel andar invertebrado moviéndose sobre la pared grisácea, que obligaba al señor Carlington a detener su impulso, cerrar la puerta y recorrer otra vez la casa, una vez más antes de partir. La espera interminable angustiaba su mente repercutiendo en todo el organismo. Tomo de la mesa del comedor un pedazo de pan, algo de agua de una jarra sucia y permaneció atento a cualquier acontecimiento tendido cerca de la ventana del comedor. Afuera la sombra seguía inquieta, intermitente ante el paso de cualquier reflejo hostil que la alteraba o hacia desaparecer por unos instantes de su agobiante anatomía. Mil figuras fantasmales representadas en una, la posibilidad abstracta, maldita y desconocida de las múltiples figuras ejerciendo presión para llevarlo a cansarlo hasta el absurdo. Tenía que salir de alguna manera de allí, era lo poco que sabía, despues la gente, una vereda caliente y el pasto húmedo lo mantendrían a salvo de cualquier otra amenaza. El sol, seguro iría a cambiar de posición pronto, además ya era tarde para administrar su derrota en cuotas enmendando las razones con excusas. Afuera alguno de esos espectros lo esperaba o él quería que lo esperara para cambiarle el día, movilizarle los sentidos y arruinarle la partida. Carlington quería creerlo así sin dudas, revolcándose en el regocijo del miedo con su radiante imaginación, poco a poco, entretenido y vibrante, tallando espectros diferentes a mansalva sin perder jamás el ritmo, hasta llegar a la gloria absoluta de saberse feliz por no necesitar más que una simple sombra en la pared para lograr aterrorizarse a sí mismo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Sombras

Como cuando era niña la ventana observaba siniestra a sus espaldas respirando fuerte, dejando entrar a la noche y las sombras, a los ruidos desconocidos y las palabras sin fuerza que cambiaban de tono de voz al filtrarse. Esa noche Sofía descansaba en su habitación temblando por dentro pero muy quieta, mucho más despierta que nunca, absorbiendo cada sensación del ambiente con los ojos completamente cerrados. Despues de los dos disparos que sintió demasiado cercanos ella sabía que habría que evitar los movimiento bruscos, las respiraciones fuertes y las quejas, pronto todo sería un mal recuerdo y aquellos dos hombres extraños que recorrían el cuarto revolviéndolo todo, escaparían por la misma ventana por la que entraron devorados por la noche. Solo había que aguantar, porque estaba segura que ninguno de los gritos y amenazas podrían llegar a tocarla en tanto permaneciera así, flotando en un rincón del cielo raso, demasiado atemorizada todavía como para reaccionar y mirando su cuerpo vacío desde un nuevo ángulo.

viernes, 27 de agosto de 2010

Mañana

Así transcurren las noches, tendidos juntos, olvidando los ayeres sobre un tejido construido a base de caricias, mientras los sueños siguen pasando dejando sus huellas que van enchastrando las horas. Entonces transcurren los silencios hasta que al otro día su cara femenina, fatal y resplandeciente, va renaciendo con dificultad pero como si nada hubiera pasado, ausente de las estructuras, los esquemas y las catástrofes, tierna, todavía adormecida emitiendo un grito de rebeldia, negandose a abrir los ojos y a la vez pidiendole permiso al mundo para amanecer.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Ejercicio


Regreso un día sin avisar. Todavía quedaba algo de ese frio en sus dedos que le obligaba a detenerse cada cuatro o cinco palabras , pensándolas duramente agobiado por una extraña e inevitable separación con el mundo de lo literario. Las pausas comenzaron a ser más acotadas, mientras una ráfaga imponente lo iba empujando con sus ganas, de a breves golpes , en toda su anatomía contra un nuevo y desconocido texto. No sabía muy bien porque, quizá la novedad o aquel destello de luz colándose en la ventana, pero creció aquel entusiasmo con intensidad y luego de algún que otro tropezón, sus dedos entraron en si para dejar atrás el encantamiento corriendo desnudos sobre un teclado, un poco adoloridos por la falta de ejercicio, persiguiendo ansiosos nuevamente alguna buena idea.

lunes, 7 de junio de 2010

Partidas

Despues de todo lo vivido era necesario hacerlo. Sentarse frente a ella para desplegar el intelecto como mejor se pueda, quitándole las migas de un plumazo al desconcierto, mojando las manos en el agua helada sin precauciones, camino hacia el fondo de la casa. No importa que ella mire de costado, que su pullover rojo tenga la manga derecha muy estirada o que aquel singular tono de voz ya casi se pueda oir, desde el prematuro aire entrando por su boca, en la última y pesada bocanada de cigarro. Sin concesiones se acerco con fuerza, le arrojo un insulto solapado bien despacio para que duela mas, con un tono olvidado con sabor a valentía, mientras se secaba las manos con una toalla vieja que colgaba de un clavo oxidado. Ya era hora de partir, indiferente ante cualquiera de sus reacciones. Ella permaneció en silencio, no supo que decir, petrificada como una estatua entre las penumbras lo miro alejarse, mientras en el pasillo los pasos aletargados de un hombre indiferente salpicaban con sonidos más pesados que de costumbre su andar, acompañados de la melodía extraña de un pájaro que aleteaba inquieto desde su jaula. La reja entreabierta meciéndose al viento, lloraba de pena. Los tardíos insultos llegaron tarde. Venían del fondo y se iban amontonando unos con otros, tan mal pulidos y ausentes de todas las rigurosidades necesarias para lograr lastimar a alguien, que para colmo ni siquiera estaba allí. Habría que acostumbrarse a los nuevos fantasmas pensó mirando a la calle la señora, mientras se quitaba el pullover rojo en medio de la impotencia y el calor que la habían invadido. Muy asustada y rodeada de todos esos nuevos espectros que venían acercándose sin permiso, que segundos antes parecían no existir en su compañía, y sin embargo ahora eran mucho mas reales que su propia vida.

jueves, 27 de mayo de 2010

Olvidos


Es curioso como olvidan los hombres. En el caso de Rodriguez comenzaron a borrarse primero las cosas que para ese entonces tenían poca o ninguna importancia, muy pronto los caminos alternativos para llegar a la iglesia, los horarios del tren, el color del sofá de su casa y otras tantas menudencias desaparecieron irreversiblemente sin que se diera cuenta del todo. Luego vinieron a difuminarse las caras, los gestos y principalmente las relaciones que lo unían a las personas más lejanas, sintiendo que las voces se cargaban de un nostálgico tono muy diferente, entre absurdo e inconcluso que no llegaba a reconocer. Al olvidar a los seres más cercanos la cosa comenzó a complicarse seriamente, algo había que hacer al respecto decían sus allegados. No puede ser que no sepa lo de Clarita, que no se dé cuenta la situación, pero Rodriguez nada. De alguna manera había bloqueado todo su pasado hasta olvidar quien era realmente y convertirse en un hombre diferente, con certezas diferentes y planes de recorrer el mundo. Pero sin Clarita por supuesto, a la que ya no conocía y le irritaba bastante que lo siguiera con esas pastillas verdes por toda la casa, opacando la invención de su nuevo mundo similar al anterior pero muy diferente, que brillaba resplandeciente cada mañana con unas inexplicables emociones, como de cosquillas, que envuelven de regalo todo lo novedoso.

martes, 11 de mayo de 2010

Soledad

Algo asomaba por el costado de Soledad, no llego a ver muy bien que era y apenas si creyó reconocer la forma de un hilo fino color gris, en un lugar incomodo donde picaba bastante. Con mucha precaución fue tanteando el sitio exacto donde se ubicaba, intento rasparlo, tirarlo y encontrar su origen, quizás sea parte del pullover que llevaba puesto pensó, que pese a ser rosa podría llegar a tener algún despistado hilo que se colara en la costura de imprevisto. Lentamente fue tironeando hasta sentir que su piel también lo hacía, se debe haber pegado con algo supuso, pero siguió en su tarea hasta ver que cada vez era más fácil despegarla de su cuerpo. Pronto el hilo fue creciendo en tamaño y Soledad se sintió floja, sus piernas empezaron a adormecerse y cuando la madeja había llegado a sobrepasar todo el hilo que podía mantener en una de sus manos, su piel entera cayó haciendo un ruido indescriptible en el suelo desplomándose a sus pies. Desesperada miro desde arriba la extensa superficie de piel que segundos antes la cubría, se acerco con cautela y temor, pero observo en lo que solía ser su rostro una tristeza profunda que antes nunca había notado. Con la mano libre tanteo la montaña de piel sin emitir un solo sonido, tal vez eso la habría matado o desatado algún acontecimiento peor al que ya estaba viviendo. No sentía dolor, ni el llanto lograba irrumpir de sus ojos. Absorta en la tarea de descubrir que había pasado, se dejo llevar agachándose para alzar aquel cuerpo triste una última vez, pero al acercarse algo llamo su atención. Dio vuelta con cuidado la fachada de su cuerpo y atrás había otra mujer, con sus mismos rasgos, sus mismos lunares y unas mejillas rojas inconfundibles, que sin embargo era muy diferente a la que conocía de todos los días, a pesar de poseer una figura tan familiar. Algo distinto brillaba en aquella mujer que vivía en su revés, una gracia que hasta ahora no había podido ver con tanta claridad, un brillo inconmensurable que irradiaba una virtud desconocida y particular que solo durante breves momentos hasta ahora había sido capaz de vislumbrar. Soledad era reversible y esa noche opto por dar vuelta su vida, su cuerpo y su alma para convertirse en alguien distinta. Esa misma noche con una aguja y una sonrisa fue cociendo cada parte de su anatomía, para volver a redescubrirse de a poco en aquella otra mujer que recién llegaba a conocer pero siempre estuvo ahí, tan cercana, mirándola desde adentro mientras esperaba ansiosa que algo o alguien encuentre el hilo de su verdadera costura que le permitiera dejarla, de una vez por todas, salir a jugar.

martes, 4 de mayo de 2010

Trauma

Nació soberano en el amanecer de un lunes, libre de prejuicios, fuerte e inmortal. Todavía no conocía las marcas que dejaría, ni se había percatado de las consecuencias, en el momento en que el soplido de una distracción se escurrió junto a aquella nota. La multitud algún día reclamara por esto, pensaba en sus horas de desvelo, atormentado al volver a escuchar su error. No fue suficiente reversionar el tema, modificar acordes y melodías, ensayando una y otra vez. Solo podía escuchar la misma parte, hasta que perdido en otro mundo se fue olvidando del resto de los acordes, para quedarse solo con un furioso e interminable LA menor repercutiendo en todo su organismo.

jueves, 29 de abril de 2010

Estadía

En el estrecho entrevero de las concesiones dejo pasar una palabra en medio de la disputa por el costado izquierdo, sin embargo dado el peso de aquel infortunado momento nada parecía haber cambiado, ni siquiera cuando se metió casi de prepo en uno de sus oídos, levantando campamento y encendiendo fogatas innecesarias de esas que la abrigan durante el frio de lo que parece ser una larga espera. Muchas noches pasó por su cabeza galopando bajito y anido despreocupada por meses hasta que irrefrenable, la palabra se lanzo directamente desde el inconsciente en un salto mortal para estrellarse de un solo golpe contra la cara de Aldana, sin que Francisco pudiera evitar verla cada vez que volvían a pelear, como una niebla oscura reflotando sobre las facciones de aquel rostro por instantes desconocido.

martes, 27 de abril de 2010

Insight

Cierto día de casualidad, caminando por la calle, en el recreo del colegio, en una tarde de cigarrillo con los compañeros del secundario o en algún pasillo indiferente y gris. Quizá bajo un cielo de estrellas, de un sol radiante o pintado de nubes. Puede también que te atrape antes de dormir, una fracción de segundo es suficiente para imprimir su profunda densidad. Entonces el relámpago atraviesa los sentidos, el cuerpo reacciona en cadena abriendo los poros para dejar escapar el alma, reconciliando el pasado con el presente y aferrándose al futuro con las garras de una certeza indefinida, imperiosa y reconfortante, que mira desde adentro con otros ojos, vibrando en la adrenalina incandescente de quien asiste a un acontecimiento decisivo. Alguien más ha comprendido. Hoy descansan los demonios y en el aire hay sabor a primavera.

martes, 13 de abril de 2010

Guion

No podría haber sido ella. Jamás habría estado en aquel rincón, rebosante de colores asomándose al borde de la mesa ratona. Antes preferiría tomar algo caliente porque la casa era tan fría en esos días, o quizá recorrería una vez más toda la grilla de programación televisiva con el control remoto terminando siempre en un número par, con un volumen par, apagando el aparato cuando las agujas de los minutos descansaran en un número impar, antes de pedirse una pizza en el negocio de abajo. Todo estaba demasiado planeado para que fuera así. Además llovía y las variables aunque difusas se mantenían estables, bajo la influencia de un guion escurridizo donde un sueño irremediable apenas la mantenía en pie. Esta no era su película, no podía serlo. Incluso sonaban discordantes las ropas que llevaba puestas, los colores con los que pintaron las paredes y un cuadro desagradable con la cara de un perro pequinés que ni siquiera reconocía. Alguien quería gastarle una broma seguramente dejándola encerrada allí antes del tremendo barullo en la calle, de las sirenas y una explosión proveniente de su horno que segundos antes contenía la comida que mas detestaba en este mundo y jamás habría sido capaz de cocinar.

lunes, 5 de abril de 2010

Materia

Como prueba de aquel encuentro imposible sobrevolaba el espejismo de una canción de fondo y algunos restos de chocolate sobre la repisa. Francisca ya no se sentiría sola en las noches, ni tendría más miedo a la oscuridad, apenas despues de abrir sus ojos y ver como caminando se alejaba hacia el otro lado la abuela Carmen, desvaneciéndose lenta y apaciblemente en la misma materia con la que quizás se construyen los sueños.

lunes, 29 de marzo de 2010

Milagro

Como todos los días Abril voló hasta el árbol más alto, recogió la fruta necesaria en su canasta y camino sobre unas nubes que le hicieron cosquillas acariciando su pelo. Converso luego con varios pájaros hasta cansarse y volvió como siempre solía hacerlo, desplegando su cuerpo anatomicamente humano para aterrizar descalza sobre un pasto suave, sumergida en la confusión mecánica de un milagro tan cotidiano que le resultaba imposible percibir como tal.

lunes, 22 de marzo de 2010

Nota

Envuelve el picaporte y empuja despistado balanceándose de lado a lado hasta la silla, rechina su articulación encorvándose hacia atrás ayudado por sus compañeros, así le dijeron que entraría en forma, luego arquea el instinto hacia abajo y hundido en una suerte de delirio crónico, da vida a una nota descarrilada que siente caer despacio desde el piano para hacerse trizas en el suelo. Toda la habitación ahora es un desastre musical. El dedo arrepentido se esconde temblando tímidamente sobre un do menor.

viernes, 19 de marzo de 2010

Colores

La mayor parte del tiempo en aquella oficina Saldivar se sentía gris, casi lunes, sin sal y un poco invierno. Sin embargo no se descuidaba porque el dolor de espaldas con el sueño acechan de cerca en este tipo de lugares, por lo que hay que estar muy atento. Además estaba el tema de la humedad de los huesos, que sentía como le iba carcomiendo la base del cuerpo. Saldivar no se dejaba ganar y permanecía listo a esquivar cada simulacro contradictorio que se le presentara junto a cualquier derrame espontáneo de café, enfrentándose a la manecilla de las horas y discutiendo con la de los minutos, hasta que con el último esfuerzo vaya empujando con paciencia cada segundo afuera invitándolo a que se retire del lugar. Y al final cuando cada aguja se pone de acuerdo acomodando en el rincón indicado cada parte de su anatomía Saldivar llega a la meta, deja el gris en la silla, bosteza y camina rápido para no perderse el último rayo de sol que se escapa por el horizonte, mientras espera en la parada del colectivo recobrando la fuerza y el color que había dejado tan olvidados afuera.

lunes, 15 de marzo de 2010

Beso

Cuando no se espera nada, a la orilla de la verdad, donde los vientos soplan distinto a todo. En el instante justo en que aparece la fuerza intangible del alma inquieta, observando detrás de un cuerpo, aguardando que las palabras correctas atraviesen los conductos correspondientes y al nacer veloces viajen al otro lado del puente. Disfrazadas de susurro, vibrando en sus ojos hasta el punto ebullición, temblando en las manos, activando los nervios, la sangre, los sentidos para cruzar al otro lado en forma de onda expansiva que arrasa. Acariciando desde lejos y resurgiendo de las contradicciones como latidos, como la gloria. Naufragando con cierta tierna sutileza, teñidas de ojos vivos e inestables, poco antes de acercarse, llegando al extremo de un perfecto enfrentamiento de cuatro labios, cuando todo es posible y ya no se espera nada, siempre a orillas de la verdad.

lunes, 8 de marzo de 2010

Incierto

La decisión está tomada: un capitulo inconcluso dejara atado por siempre al protagonista a un destino incierto, a los sutiles caprichos del viento húmedo o al calor incandescente de los soles de verano. Incierto como la vida, impredecible como las emociones del arte, paralizado en el ultimo renglón del libro en mitad de la estación con un ticket en la mano, que desde esta absoluta lejanía ningún lector podría llegar a observar.

lunes, 1 de marzo de 2010

Doctor

El doctor Julio Masomenos no se decidía a estar alegre esa mañana. Despues de meditar largo rato en el bar frente a su café con leche, el diario y una revista arrugada por el trajín del viaje, saboreo la medialuna de grasa que solitaria reposaba sobre un platito rojo apenas con un mordisco sutil casi de rechazo. Las noticias en el periódico no eras de las mejores, por lo que su espíritu ya no contribuía a promover un gesto de felicidad elocuente en aquel enorme rostro de barbas blancas. Sin embargo, todavía quedaba algo de tiempo antes de partir para encontrar alguna excusa que enderezara el panorama y le trajera algo reconfortante donde escudarse. Quizás en la ventana, sobre la calle, en el andar inquieto y revoltoso de una nena que parecía demasiado caprichosa, en el quejido de una escoba maniobrada por una señora alta que no se dejaba mirar o en la entrada del supermercado, donde un joven apenas lo miro desconcentrado en el mismo instante que Julio sorbía su último tramo de café, apoyando la taza con cautela sobre la mesa, antes de escuchar el disparo, los vidrios rotos y una selecta colección de gritos desconocidos acompañando su trayecto hasta el suelo, desde donde atino a levantar la cabeza para ver dos cuerpos escapar corriendo, herido en alguna parte que todavía no lograba descifrar. El doctor sintió venir mucha gente preocupada por su estado o curiosa. Esa noche hablarían de él en los noticieros y a pesar de todo Masomenos se alegro de la situación.

jueves, 25 de febrero de 2010

Mabel

Persiste la fingida indiferencia del rostro. La cara extrañada que casi traiciona y el esfuerzo de no querer reconocer la situación, revolcándose en un murmullo interno, apartando la mirada como si nada. Todos los objetos son el mismo objeto mientras tiembla inmóvil para seguir camino, sin titubeos ni tiempo para sentarse a pensar, porque los recuerdos amenazan de cerca y en esta situación es fácil extraviarse ante el peligro. Por eso entendió que lo más conveniente es ir bien adornado, peinarse una sonrisa, inventarse un sombrero que cubra los pensamientos y abotonarse los ojos con el sueño de los cansados, ni tan profundo ni tan liviano, hasta llegar a inundar las intensidades con un fuego renovado que dure hasta la vuelta de la esquina. Ya en un lugar seguro el suspiro finalmente puede salir disparado con total indiscreción contra cualquier paredón, conservando la sensación en secreto hasta llegar a unas pocas cuadras del próximo inesperado día en que Mabel, su novia del primario, vuelva a aparecer por la calle Corrientes cargando aquel melancólico sentimiento, de cuando todavía se sabía eterno.

lunes, 22 de febrero de 2010

Distancia

Mojándose las almas con el frio de la noche, pitaron el último cigarrillo juntos acurrucados bajo un techo descascarado, alumbrados por la luz azul de una vidriera. Ella atolondrada se dejo besar, el malinterpreto algunos de sus aciertos enredándose en palabras, erro distancias con la torpeza de su mano izquierda y al caer abrazados abruptamente en el lugar común se dieron cuenta de la situación muy tarde sin que les importara demasiado, igual que en 1942 cuando sus nombres y sus cuerpos eran otros, a más de 65 años de distancia de aquel mismo sitio.

viernes, 19 de febrero de 2010

Egoísmo

Se sintió egoísta, incomodo con quienes lo rodeaban y en un instante perdió las ganas de escribir, a pesar de necesitar solo de mirar el tablero de ajedrez para imaginarse la mejor novela jamás contada.

jueves, 18 de febrero de 2010

Certeza

Sin quererlo de un momento a otro la temprana sospecha. Algo así como una sensación que viene de adentro y alerta pero no es demasiado clara, ni tiene la suficiente voz para salir lanzada al mundo como un grito o un puñado de palabras. Ese instante que pica perounonosabemuybiendonde pronto se ira, quizá a esconderse en algún lugar recóndito donde todavía permita dejar dormir la siesta sin molestar demasiado. Por un tiempo no volverá a aparecer aunque en el fondo su olor quedara impregnado en todas las cosas de alguna manera, sobre todo cuando la costumbre permita hacer la vida mas llevadera y haya que guardar las remeras recién planchadas donde deben estar, el auto en el garaje y las cuentas recién pagas en una carpeta gris con ribetes plateados. No hay nada que temer, todo está seguro, apenas algunos asuntos inconclusos que resolver, mientras que la sospecha continua su camino y ya ha cambiado de forma, mirando muy diferente, moviéndose con seguridad y sin dar tantas vueltas. Es natural que comenzara a venir más seguido de visita, unas veces sutil, otras violenta, envuelta de olvido o haciendo prolijamente un nudo en la garganta desde adentro, por no perder la etiqueta y ese respeto inexplicable hacia lo desconocido. Otras veces vendrá despacio, escondiéndose en una risa, una mirada o un desamor. Pero si se ha sido comprensible, si se ha llegado a cultivar algo de inteligencia o sensibilidad, los oídos llegaran a escuchar de lejos algunas palabras precisas o quizá un grito verde agua apagándose despacio. Y sin darse cuenta nuevos pensamientos instalaran campamento tomando forma hasta hacerse firmes, pesados y constantes edificios de cemento, viendo llegar a esa crecida sospecha toda convertida en certeza, que no se detiene por nada y sigue dando vueltas alrededor revoloteando como una mosca pegajosa y molesta con la respuesta en el zumbido de sus alas.

lunes, 15 de febrero de 2010

Maquinas

En la caja de madera los Angroseli guardaban los dientes de leche que se le iban cayendo a los mas chicos junto a algunos mechones de pelos, este tipo de costumbres se repetían en la familia a lo largo de los años desde hacía mucho tiempo. Una tarde revolviendo cosas Ángela encontró algunos de los pequeños dientes de leche de su abuela junto a unas fotos antiguas de ella en la playa. Con prolijidad guardo el mas blanco en un sobre de papel y despues de comprar en el supermercado por más de 3 minutos, porque a ella siempre le gusto tomarse su tiempo para hacer los mandados, introdujo el diente en una de las tantas maquinas de adn del pasillo. A los pocos segundos retiro una versión de su abuela por unos 80 centavos, que duraría aproximadamente una semana o diez días. Esa noche el pronostico anunciaba que habría una terrible tormenta en lo que quedaba del planeta.

jueves, 11 de febrero de 2010

Sintonia

Intenta captar alguna esencia escuchado cada palabra, esforzándose en prestar total atención y descifrar los adjetivos, sustantivos y conjunciones que derrama de su boca. Todavía nada, solo un balbuceo fuerte y ruidoso que no se deja atrapar. Mueve el dial buscando su voz y la frecuencia cada vez se hace más lejana, confundiéndose entre un partido de futbol y un viejo tango, mientras ella sigue parada a su lado sin lograr comunicarse en la sintonía correcta.





lunes, 8 de febrero de 2010

Gato


Entro a la cocina con sus patas mojadas por la travesía en el pasillo. Observo un bol lleno de leche y muy incomodo se resistió a probarla por lo menos hasta secarse un poco más, paseando a su alrededor mientras iba dejando huellas extraviado por las sombras de un árbol que se colaba por la ventana. Poco tiempo era el que llevaba en aquella casa pero las cosas no se le estaban dando del todo bien. Intento decirlo de todas las maneras al alcance de un gato, enojándose contra los muebles, rompiendo el sillón del living a los arañazos, volviendo a cualquier hora de la calle y maullando con rabia a la nada, pero a su dueña todo eso le parecía tan normal y digno de un gato de su estirpe, que sin mucho preludio y casi cariñosamente primero lo regañaba como un niño, otro rato lo ignoraba sin hablarle y enseguida los dos se olvidaban de lo acontecido entre la hora de la novela de la noche, las revistas de moda y los vasos de leche tibia a la madrugada, para seguir conviviendo como siempre, ella vestida por sus padres de Aldana y él cargando con el peso de un nombre que no se le amoldaba, fruto del capricho de su dueña, demasiado disfrazado de Frulinardo Pereira Gaitan o Fruli para los conocidos.

Lobo

Mira profundo y ve un enojo diferente en los ojos de su perro, el lobo que esconde en sus entrañas ha vuelto a asomar el hocico.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Place

Vivir allí cómodamente con un lugar para sus zapatos, sus pretextos y sus noches, bien iluminado, amplio y lleno de elementos desconocidos que brillan sin cesar llamando su atención. Tantos cuadros y recuerdos adornando cada rincón, desparramando anécdotas y la voz de Ana invitándolo a la controversia indescriptible de descifrar nuevos enigmas. Tan bien se estaba, que entonces pensó en quedarse, traer sus valijas pesadas repletas con sus asuntos lo mas pronto posible e instalarse allí para siempre, asegurándose que con el tiempo podría llegar a ser dueño de cada uno de sus espacios recreándolos a su manera. Sin embargo se achicaron los lugares, los pretextos y la noche. Sin querer fue perdiéndose aquel luminoso brillo de las anécdotas y la voz de Ana se fue tornando de un gris oscuro, plagándose de normas de transito con carteles que indicaban que aquel era el camino equivocado, porque su alma jamas estaría a la venta y al actual inquilino todavía no se había enterado que le iban quedando pocos días de alquiler.

lunes, 1 de febrero de 2010

Distracciones

En el patio de piedras de los abuelos la norma siempre fue escaparse, interrumpir la siesta, llenar el aire de papeles, avioncitos y engrudo sobre la mesa corriendo a los gritos porque si, tirando piedras a la fuente o jugando con las hormigas hasta que fuera hora de regresar a ese otro mundo de afuera. Por eso no había mejor alivio para Edgardo que trepar los arboles, pasarse un rato deslizándose en el tobogán de madera o comiendo alguna pavada a las apuradas antes de volver a la oficina, porque si tardaba demasiado todos comenzarían a sospechar, y un gerente de su calibre no debería perder su tan respetada autoridad ante el personal bajo ninguna circunstancia.

jueves, 28 de enero de 2010

Remigio


Remigio solía desplegar unas alas pequeñísimas para el deleite de Andrea, que lo veía viajar despreocupado elevándose por encima del barrio, surcando nubes espesas y haciendo algunas piruetas solo para ella de tanto en tanto. Como un ángel esa noche Remigio se elevo alto, giro unas vueltas peligrosas recitando algún tango de los viejos, hasta que un inmenso grito desde abajo salpico sus entrañas derribando su cuerpo de manera instantánea hacia el vacio, atravesando las ramas de un árbol, un techo mal pintando y finalmente el impacto sobre la cama de Andrea, quien venía aturdida de soñar otros asuntos, compartiendo aquel destierro ingrato fruto de una llamada telefónica con número equivocado.

lunes, 25 de enero de 2010

Conspiraciónes


Solo un día del año allá por el mes de octubre, los conflictos crecían en la cocina de Irene alterando el hogar. Los cajones se sublevaban de manera indecente, las cucharas se negaban a meter sus cabezas en el postre, los cuchillos convencían a los tenedores para organizar un complot contra los vasos y una de las servilletas intento suicidarse con la hornalla de la cocina. Las ollas bajo la alacena, se quedaban inmóviles, así como asustadas de tanta rebeldía, escuchando de cerca muy atentas cómo iba la cosa, mientras que las asaderas se amontonaban en un costado sin darle mucha importancia al asunto y en la parte de arriba un colador gastado y verde, pasaba la poca información que iba obteniendo de lo que acontecía en el cajón de la izquierda por el eco de los muebles. Esta noche el plan tendría su gran oportunidad, un sospechoso silencio se adueñaría de todo y las manos torpes de Irene llegaran cansadas del trabajo para ir tanteando de memoria los cubiertos; entonces la panera vacía se encargaría de estorbar en el camino; la radio esperaría su turno con el cable pelado por aquel paciente rayo de sol que se cuela todas las mañanas por la ventana y en el momento correcto el cuchillo resbalara contra el vaso empapándolo el cable con astuta discreción. Despues el drama de un chispazo brusco, la oscuridad y un pequeño humo final de coronación, para que por fin los otros inquilinos de la casa por fin obtengan su glorioso triunfo. Ruido de llaves. Irene entra. Hace mucho calor para la época. Abre la heladera. Tiene mucho hambre. El momento de la conspiración ha llegado.

viernes, 22 de enero de 2010

Grados

Un té sin azúcar, el ventilador encendido en invierno y la colcha marrón llena de pelos, comida y pasto comenzaron a desviarlos. No es que ella fuera mala, ni que las intenciones de él rozaran lo perverso, pero ambos sonreían muy poco en aquella época debido a los pronósticos del tiempo, las comidas frías y la sensación térmica de los periódicos. Todo comenzó una noche en la que el dentífrico descansaba destapado en la bañera sobre un jabón desecho, mientras ella llevaba de un lado a otro su cepillo de dientes gastado, con espuma en la boca y un enjuague de agua caliente, cantando quejido a quejido lo que Augusto debería hacer con su vida. Fue allí cuando se hizo perceptible el asunto, la realidad se torció de lado y un diminuto abismo nuevo se instalo en el centro de su pecho. Augusto finalmente había descubierto el momento de la variación, esa irreparable conmoción en la que solamente hacían falta unos pocos grados y algo de tiempo, para producir el desplazamiento final de las paralelas que conduce sin remedio a seguir cada uno por caminos separados.

lunes, 18 de enero de 2010

Recorrido


El impacto de una revelación se fue anticipando en el estomago recorriendo vericuetos inesperados sobre el torrente sanguíneo, acelerando los sentidos y llegando a confundir con ideas, especulaciones o adivinanzas el entendimiento hasta llegar a su cara, trepar suavemente la comisura de la boca, alcanzar el borde externo de los orificios de la nariz y con inocente entusiasmo colarse con temor en sus ojos delatores, que pedían a gritos que la engañaran un ratito con mas palabras dulces antes de quitarse la ropa.

jueves, 14 de enero de 2010

Ingredientes


Para realizar el siguiente plato usted requerirá de una planeación previa, tómese su tiempo y con mucha dedicación obtendrá resultados maravillosos. Consiga una o varias personas de cualquier raza, color o ideología política, preferentemente que cada una logre obtener su simpatía y ese aroma de confianza tan importante de toda buena preparación. Mezcle una pizca de rapidez, soltura y velocidad con un toque de buena charla, asegúrese previamente de mantener este tipo de relación de manera positiva durante varios años.


(Consejito: si usted no ve a esta persona durante mucho tiempo y de casualidad se la encuentra, pongamos por caso en la cola de una verdulería en Burzaco, la clave para conocer si todo marcha bien se encuentra a la vista a los pocos segundos, con un clima ameno de total naturalidad en el cual pareciera como si ustedes no se hubieran visto hace más de dos o tres días.)


Una vez que haya cultivado un vinculo confiable y prospero en su compañia, a base de realizar actos de dudosa reputación que pueden variar según el sexo, (y van desde tocar timbres y salir corriendo, emborracharse, alguna vez enfrentase a trompadas con desconocidos, en lo posible viajar, hacer deportes, insultarse con un brutal y cotidiano entusiasmo, hasta conquistar mujeres, quemar hormigas con lupas o teñirse el cabello, entre otra infinidad de cosas a gusto del consumidor), dispóngase a exponer sus incidentes vergonzosos, que para el caso tal vez ya serán en su gran mayoría bastante evidentes. Sin ningún tipo de temor exprímalos con total indiscreción y acidez, rebanándolos una y otra vez hasta desmenuzarlos. Con el tiempo aquello que lo perturbaba ira tomando colores poco convencionales, se hará más llevadero vivir y usted tendrá un lugar seguro donde burlarse de sí mismo siempre que lo necesite. Recuerde guardar esta receta y realícela preferentemente sin ningún tipo de prejuicios, siguiendo unos sencillos pasos usted podrá disfrutar junto con amigos y familiares de una existencia mas saludable. Entonces que está esperando, manos a la obra y…A cocinar!!!!

lunes, 11 de enero de 2010

Confianza

No confiaba en ella a pesar de las grandes experiencias vividas, dejando que innumerables sospechas terminaran por opacar el obligado vinculo que los unía. Su torpeza agravada lo impacientaba conociendo de antemano que pronto lo iba a afectar, no sabía bien cómo ni cuándo, pero la certeza se había instalado desde hacia tiempo adentro suyo, obligándolo a mirarla con cierta distancia y cuidando cada detalle con atención. Comprendió que su fuerza nunca fue la misma, como tampoco la actitud para enfrentar los esfuerzos necesarios que facilitan las tareas cotidianas, y fue quizás por eso que no se sorprendió demasiado del olvido, de su inoportuna impotencia y completamente paralizado, observo aquella última distracción fatal de su mano izquierda dejándose arrastrar por la maquina picadora de carne, casi hasta el final del trayecto.

jueves, 7 de enero de 2010

Inspiracional


Era un local algo pequeño con una fachada llamativa, una puerta verde y dos grandes vidrieras. En una de las vidrieras textos dispersos y dibujos, artefactos coloridos y fotos, en la otra varias maquinas de fotos, una de video, luces y muchos libros. Su interior era más grande de lo que parecía, con varias góndolas que daban la sensación de estar en un supermercado, carteles indicadores y un plano detallado sobre un muro. El primer sector estaba lleno de fragancias conocidas de perfumes, lugares y comidas, en el segundo había varios cuadernos escritos con letras forzadas y otros con dibujos de niño. Más atrás reconoció una pila de libros viejos todos prolijamente subrayados, juguetes descompuestos, piedras de colores, muchas fotografías, una guitarra roja y un set de pinturas. En el fondo ya no llegaba la luz, una tela separaba el último rincón protegiéndolo de todo acceso, pero la imagen era tan fuerte y la oscuridad tan grande, que sus piernas no se atrevieron a entrar. Una mujer muy hermosa salió de allí, la miro a los ojos profundamente y creyó reconocerla. En su andar distante se mostraba tan distraída, inquieta y esquiva, que apenas lo miro cuando le entrego el vuelto por una vieja libreta escrita con algunos textos en birome azul. Extraviado por la experiencia salió a la calle, no reconoció a nadie, ni siquiera a la ciudad que lo esperaba calurosa para volver a abrazarlo con sus sonidos y su cemento. Sin mirar atrás llego hasta una plaza cualquiera, encendió un cigarrillo y abrió la libreta. En las dos primeras páginas había palabras descompuestas, textos sin sentido, mas adelante reconoció un estilo familiar y luego de la séptima hoja varios fragmentos de sus propios textos. Atemorizado decidió volver a la tienda pero jamás logro encontrarla nuevamente y al poco tiempo cayó preso de una extraña disposicion anímica similar a una enfermedad, que lo llevo a ir perdiendo poco a poco su entusiasmo creador en pesadas cuotas mensuales, olvidando por completo aquel altercado de ojos esquivos que le dejo como último trozo de inspiración aquella libreta hoy adormecida en la biblioteca.

lunes, 4 de enero de 2010

Contexto

La mancha de tinta seguía expandiéndose sobre la alfombra, la ventana suspiraba entreabierta y una música volaba por la habitación posándose en los muebles. El perro observaba pacientemente echado en un rincón a la biblioteca oxidada atestada de libros, polvo y humedad. El espejo, un vaso con agua. Algunas hojas descansando bajo la amenazante birome negra, que no se dignaba a bailar caligraficamente sobre ellas y en el medio de la habitación un hombre, escogiendo cada palabra con minucioso cuidado, aleteando las yemas de sus dedos con vuelos breves sobre la vieja máquina de escribir, dejando impreso el mapa de una carta con una estela de palabras que solo ella leerá.

viernes, 1 de enero de 2010

Egresos


Se fueron perdiendo de a poco entre los carteles y las calles que devoraron inmensos edificios antiguos vomitando nuevos. Se fueron acabando las referencias, los signos, las pistas y pronto la ciudad entera dejo de parecer la misma, convirtiendo a casi todos sus habitante en extranjeros dentro de su propia tierra, alejándolos con paciente perversidad de algo que ya pocos recuerdan y dificultando para siempre la tarea de regresar a su extraviado país.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Paradoja

El personaje hallo su destino, sorteo dificultades y al final del camino, escribió una historia mucho más profunda y maravillosa que la de su autor, a quien no dejo siquiera leer una línea de la trama, debido a que no concordaba con las características con las cuales había sido creada su personalidad.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Wood

El carpintero no estaba loco, solo había llegado al punto en que podía conversar amablemente con los fantasmas que habitan la madera.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Blomkers

Los Blomkers son seres condenados a llevar estadísticas absurdas por toda la eternidad, usan atuendos marron oscuro, un lápiz desgastado, una inmensa libreta de papel y la mayoría se jacta de poseer una pequeña joroba que a su vez sirve en los círculos internos para elevar sus status. Tener uno o dos Blomkers personales que cuenten la cantidad de pasos que uno da en la vida, el número de respiraciones o cuantas veces decimos la palabra casa a lo largo de toda una vida, era muy dificultoso pero con el tiempo se hizo más accesible. Antes solo se registraban los sucesos de personas extraordinarias, con el fin de hallar el secreto de esa diferencia que los hacía especiales. Actualmente el numero de Blomkers ha aumentado en demasía por creerlo una carrera rentable en el mas allá, sin embargo esto ya no es mas así y además el numero de seres extraordinarios ha disminuido mucho en los últimos tiempos con lo cual el mercado se complejizo mucho mas. Conseguirse un estadista que se dedique tiempo completo a relevar una cantidad amplia de asuntos, a primera impresión minúsculos y sin importancia, ya no es nada extraño en la actualidad y cualquier ser despreciable o no que diga tener por caso 7 Blomkers ya no resulta algo difícil de creer.

Cada libreta blomkers corresponde al total de veces que una persona realizo cierto acto a lo largo de su vida, cuya designación es seleccionada por un grupo de analistas expertos con la finalidad de recabar información sustancial y referencias bibliográficas posteriores. Al morir el sujeto de estudio, los Blumkers realizan un balance numérico estadístico llenando un breve reporte con los resultados finales que debe ser absolutamente preciso, una equivocación allí y todo el proceso habría sido inútil. Apenas termina su trabajo se le asigna otra persona al susodicho Blumkers hasta que cumpla con el número de personas totales que a él le fueron asignadas.

Los Blumkers son seres tímidos, reservados que apenas si se nota su presencia, sin embargo existen una serie de trucos y encantamientos que permiten ver su apariencia. Los pocos que se animaron y lograron con éxito dicha experiencia, afirman que su rostro blanquecino pareciera totalmente concentrado en su tarea, esperando con el lápiz atento para no perder un solo detalle de cada acción del ser viviente que le toco como espécimen de estudio. Otros afirman que son seres horribles con rostros siniestros, los cuales reclaman constante y obsesivamente recolectar aquellas palabras, gestos, movimientos o reacciones para las que fueron asignados sin importarles nada más. Personalmente no creo en su existencia, sin embargo debo admitir que cuando veo hacia abajo en Word el numero de palabras totales escritas hasta el momento, me resulta difícil no estremecerme un poco al imaginar la presencia de un ser extraño llamado Blumkers sobre mi hombro, anotando minuciosamente en su libreta el numero 478.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Resumen


Llovía y llegaba tarde a trabajar.

(Flotaba su anatomía en agua espesa sobre las medias pesadas, lanzando charcos en línea recta a cada paso. Con la mano derecha el bolso empapado, en la izquierda un paraguas viejo de colores rojizos, que fue el único que encontró a mano, desarmándose en su propia estructura metálica que requería reparaciones inmediatas en un promedio de cada 20 metros. Un señor de barba se le acerco, olia muy mal y llevaba un cigarrillo completamente mojado que cada tanto llevaba a su boca automáticamente. Al verlo se lo empujo contra una pared con fuerza mientras continuaba con aquel acto digno de un trapecista chino. Detrás de una vidriera empañada unos cuantos ojos desconocidos se reunieron para observar indiscretos, como el viejo loco atacaba a los transeúntes bajo el teatro callejero y lluvioso. El viejo parecía saberlo.)

Su jefe estaba impacientándose.

(El sonido de la computadora hoy parecía más furioso que nunca agotando sus últimas fuerzas, lenta y malévola daba lucha a quien se le enfrentara desafiando la paciencia. Todo era irritable después de usarla, el café, la luz azul que daba un tono pálido a cada una de las cosas, los chistes malos de Parenza, todo. Un último charco lleno de barro decoro sus pantalones artesanalmente, no le importo mucho, al fin y al cabo era lógico tener una coronación después de aquella travesía.)

Por suerte no le dijeron nada respecto a su retraso.

(Los desastres de su atuendo, el agua discurriéndose inevitablemente por cada rincón y el barro líquido dejaron un tendal de mugre en el hall. Apenas noto la mirada del jefe hizo un gesto cómplice y secándose como pudo se arrastro sutilmente hacia su escritorio, encendió la computadora como cualquier otro día, prometiéndose apenas saliera de trabajar comprar un nuevo paraguas y no volver a pasar más por la calle Otamendi.)

lunes, 14 de diciembre de 2009

Provisiones

Buscó por todas las habitaciones desesperado, en la alacena vacía, debajo de los sillones, sobre la curvatura de la cintura de Silvina al inclinarse a recoger un trapo viejo que usaban para sacar las cosas calientes del horno y no recordaba cuanto hacia que no lavaba. Observo con detenimiento las agujas del reloj, el cesto lleno de papeles rotos que parecía formar una flor preciosa rociada de palabras como agua, examino los cajones, las repisas, los zócalos pero una y otra vez se percato que no quedaba ni una sola pizca en toda la casa, entonces sin dar más vueltas corrió a la calle a conseguir algo de inspiración con una libreta en la mano, antes que las ganas de volver a soñar se esfumen y ese extraño adormecimiento que ya empezaba a sentir en las piernas termine por invadirlo todo.