lunes, 7 de abril de 2008

Caramelo

Las palabras disfrazadas de caricias fueron acaramelando sus cuerpos palmo a palmo, y como un mágico preludio a la feroz voracidad de sus hambres, se contemplaron en silencio una última vez antes de empezar aquel majestuoso festín.

1 comentario:

Agustina dijo...

Me encanta como redactas! :)