lunes, 1 de diciembre de 2008

Cervantes

Cervantes sospecha algo, ese perro siempre tiene sus sospechas cuando mira fijo, además de no concebir dejar de transgredir las tradiciones sentándose a la mesa para robar lo primero que encuentre y ofendiéndose a ladridos ante cualquier grito con tal de discutir un rato. Era uno de los pocos que entendían la magnitud de los sucesos con algo de nostalgia y simpleza, que conocían bien eso de acompañar de a ratos precisos para compartir las soledades sacándolas afuera a tomar sol o aire. Esta vez no estaba de humor para andar correteando, demasiado calor, mejor tomar algo de fresco recostándose sobre el piso frio, contemplando el vacio debajo de la alacena por si otra cucaracha se le animaba a escapar, alerta y al mismo tiempo desentendido . Esperando.

1 comentario:

Enredada dijo...

gran observador... y con una cualidad enorme, la de saber esperar...
cosa que no todos poseemos