martes, 6 de noviembre de 2007
Food
Para Eduardo no había nada más agradable que comer en lugares extraños. Por eso a menudo realiza grandes picadas de aceitunas, quesos, jamones y demás arriba del colectivo 59 con sus amigos en el asiento del fondo, toma mate con bizcochos agridulces y sanguches de milanesa en medio de una clase, bebe gaseosas interminables en la vereda y desayuna lechón frio en el cine como una cosa cotidiana. A todos lados lleva su kit de gourmet en una mochila azul esperando convidar a quien se le anime y si la ocasión lo amerita, desenvaina un vinito tinto que confundido entre un matambre con papas y un paquete de galletitas, ya se le hace bastante pesado al andar.
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