Anibal suspiro profundo y al lado de la María caminaron esos últimos cinco cigarros casi sin hablarse, era el final de una era en la que el tiempo dejo de medirse en cigarrillos y empezó a medirse en puñaladas.
viernes, 8 de febrero de 2008
Medición
A un faso y medio de distancia la adivino venirse al humo a buscarse un entrevero, pero llego antes al asunto en eso de tres pitadas para plantear su enojo.
Anibal suspiro profundo y al lado de la María caminaron esos últimos cinco cigarros casi sin hablarse, era el final de una era en la que el tiempo dejo de medirse en cigarrillos y empezó a medirse en puñaladas.
Anibal suspiro profundo y al lado de la María caminaron esos últimos cinco cigarros casi sin hablarse, era el final de una era en la que el tiempo dejo de medirse en cigarrillos y empezó a medirse en puñaladas.
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3 comentarios:
Siempre es mejor un mal faso que una buena puñalada.
¿No había un quiosco cerca?
Eso de las puñaladas está desfasado... mejor cuatro cigarrillos, matan, pero más despacio.
un abrazo.
Excelente. No fumar atrae las puñaladas? Por las dudas me cubro...
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