martes, 4 de diciembre de 2007

Negocios

Es que ella era tan tímida, tan reservada para hablar de esas cosas y mucho menos para hacerlas con él. Tampoco era una cuestión de apresurarla, de empujarla de un día para el otro sin medir sus tiempos. Ernesto sabía que si quería algo serio tendría que esperarla con paciencia y serenidad, simulando no conocer que Camila era la administradora de una página pornográfica repleta con sus fotografías.

1 comentario:

Lunática dijo...

Paradojas de la vida...
Muy bueno!
Un beso lunático!!