jueves, 10 de enero de 2008

Ana

Ella llego una hora y media antes de lo previsto por lo que tuvo que improvisar una picada simple con alguna ensaladita, recalentar unas milanesas y llenarse de vapores molestos mientras la entretenía con chistes y anécdotas desconcentradas. Su actitud era un tanto negativa y haragana lo cual no ayudaba, después de todo venía a ser entretenida, así que Román cambio de estrategia y comenzó a hablar seriamente de sus planes. Nada resultaba bien, lo podía ver en su rostro, y sin mas demora se fue de aquel lugar sin irse esperando que llegara la hora de la despedida, pensando únicamente en el rico melón que ella habia rechazado y lo esperaba en la heladera.

2 comentarios:

Maria Coca dijo...

Fue práctico ante todo. Y no se deben mezclar placeres de diversa indole, o eso dicen.

Besos desde mi orilla.

maria.antonieta dijo...

No hay nada como un melón como premio consuelo, ¿no?

besos!