martes, 22 de julio de 2008

Musicalización

Cuestión de afinar los sentidos, de escuchar distinto, insistir, practicar y después la melodía empieza a aflorar sola, sin que Luis pueda evitar una noche escuchar un improvisado jazz mientras prepara su tortilla de papas. Al principio es necesario tararear para acostumbrarse pero luego está por doquier, apareciendo como un sospechoso rock desafinado al jugar al futbol o una serenata lenta al caminar descalzo por el pasto mojado. En pocos años se llega a reconocer estilos, interpretes y melodías casi de manera automática, disminuye la incertidumbre, se agudiza la percepción, las líneas se hacen difusas y no hay nada que hacer para evitar que ese tema lento irrumpa en escena al besar a una mujer, o que algo parecido a una orquesta suene en los oídos al leer un libro y una monotona tonada de sala de espera inunde el aire para rellenar el vacío cuando nada importante parece ocurrir. El mundo con sus propios acordes borrando la línea del espacio, progresivamente desplazando la noción de Luis y creando otro tiempo, muy diferente al habitual, donde un día el volumen decrecerá lentamente hasta desvanecerse junto a su vida y el cinematografico musical en el que se encuentra preso llegara al final.

2 comentarios:

Meche dijo...

Me diste una idea.

Enredada dijo...

afinar los sentidos... y escuchar, siempre, siempre, hasta en el silencio.
mil besos