lunes, 4 de agosto de 2008
Asado
Deberá decirse con seriedad, preferentemente de pie frente a una concurrencia atenta de ojos saltones y dispersión mínima, reunidos en un lugar más bien oculto de buena luz y clima templado. Es necesario también contar con un orador de voz fresca, modales elegantes y un traje nuevo manufacturado a mano al menos por 500 ninfas, 3 sirenas y 1 exponente de minotauro. Ese día también todos deberán masticar chicles de hormigas, beber buen vino y rostizar 200 aves a fuego lento, cantar bajito coplas de insistencia y a su debido tiempo dormir una siesta para luego prestar más atención. Finalmente cuando todo esté listo el orador se dirigirá al público, mientras esperan ansiosos el gran acontecimiento y concluirá el festín, disimulando el cansancio y la borrachera, con absoluta solemnidad diciendo: “Todos a sus casas, la fiesta ha terminado”.
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