viernes, 22 de agosto de 2008

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Sabía que su deber de viajero era ineludible, que había que atravesar desiertos, montañas y llanuras, deshielos y sequias para hallarla. Era estrictamente necesario. Los días ya no serian los mismos y paso a paso, sin perder nunca la nocion del camino total atravezado, guardaba la esperanza y el consuelo de aquel esperado momento en que la voz lenta y pausada de Cristina le confirmara su llegada al paraíso.

1 comentario:

Enredada dijo...

pero la encontró... después de tanto por fin llegó a su meta.
Besos