lunes, 24 de marzo de 2008

Rebanada

Por una rebanada de amor, el coronel sacrifico toneladas de vidas, litros de sangre y un gran trozo de su alma, para encontrarse al final del ruedo con que el sabor de su descubrimiento no era del todo agradable, mas bien bastante extraño y ademas le faltaba algo de sal.

3 comentarios:

maria.antonieta dijo...

Pobre coronel! No se dio cuenta de que sí está soso, no es amor lo que probó, jeje...
Besotes!

Javier dijo...

A veces me pasa lo mismo... (salvando las distancias...) pero hacer media hora de cola en el super para darme cuenta de que el bife de lomo que compré es más desabrido que chupar una moneda...

Meche dijo...

El coronel podría haberse lamentado hasta que no le quedara voz, pero sé de buena fuente que lo guardó en un lugar seguro, y que cuando no se aguanta, lo desempolva; se excusa con que nunca tuvo un paladar exquisito, y se duerme tranquilo.