viernes, 28 de marzo de 2008

Tiempo

Un segundo después de nacer y ya el primario, las figuritas y los dibujos animados. A los diez minutos sin aviso aparecio el secundario, y al ratito nomas ya estaba caminando por la calle buscándose un trabajo, una carrera junto a su mujer, preciosa, radiante y embarazada de su tercer hijo, que mientras conversaba le cebaba unos amargos en la casa de Carballo al 200 y despues en la de Corrientes hasta caer la noche, cuando se acerco a la puerta de calle y sus manos arrugadas de tanto trajin recibían un correo atrasado con un pequeño numero fatídico, riéndose en su cara como una bofetada desde la boleta de cobro de la jubilación.

4 comentarios:

Javier dijo...

Jejeje muy buena idea... 12 horas no es nada!

Agustina dijo...

Me gustó mucho la sensación de velocidad constante del relato, que avanza a pasos agigantados pero parece que nadie lo nota, siquiera el mismo protagonista.

un viejo tanguero dijo...

¡Cómo se pasa la vida, tan callando!...

Maria Coca dijo...

Jajajajaajaja. Realmente el tiempo es como bien lo narras: pasa en una frase.

Besosssss