La otra mitad la utilizan para simular que están trabajando ante los ojos de su jefe, lo que paradójicamente muchas veces produce el mismo gasto de energía y dedicación que si hubieran realmente dedicado ese tiempo a terminar sus labores, cargándo en sus espaldas las pesadas e ilusorias cadenas del maldito fantasma de las apariencias.
lunes, 1 de octubre de 2007
Apariencias
En una oficina cualquiera del centro de la ciudad de Buenos Aires sus empleados pasan casi la mitad de su tiempo laboral trabajando concretamente en las tareas asignadas por la compañía.
La otra mitad la utilizan para simular que están trabajando ante los ojos de su jefe, lo que paradójicamente muchas veces produce el mismo gasto de energía y dedicación que si hubieran realmente dedicado ese tiempo a terminar sus labores, cargándo en sus espaldas las pesadas e ilusorias cadenas del maldito fantasma de las apariencias.
La otra mitad la utilizan para simular que están trabajando ante los ojos de su jefe, lo que paradójicamente muchas veces produce el mismo gasto de energía y dedicación que si hubieran realmente dedicado ese tiempo a terminar sus labores, cargándo en sus espaldas las pesadas e ilusorias cadenas del maldito fantasma de las apariencias.
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