jueves, 30 de agosto de 2007
Lucidez
En un momento de amplia lucidez maldijo su pésima costumbre de llenar los espacios muertos de tiempo con humo y cenizas. Soberanamente y de un saque recapacito al caer en cuenta que si continuaba con el vicio, pronto su tiempo sería el de los muertos y que no dejaría más que una nube de humo cuando su cuerpo se convirtiera en cenizas. Como le había recomendado su amiga Julia, dejo inmediatamente de fumar. 
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