viernes, 28 de septiembre de 2007

Volver

Encerrado acá en medio de este agobiante calor, con la boca reseca y la oscuridad de la noche, una extraña sensación comenzó a esparcirse por mi cuerpo y al escuchar reunida a toda mi familia llorando desde el cómodo féretro tapizado en blanco en que me encontraba, me asuste tanto que no me quedo otra que volver a vivir.

1 comentario:

Javier dijo...

La Gran Victor Sueiro!