-¿ al atup, aroha neiuq em av a ranibober?-
Una mujer lo escucho y simulando descompensarse beso su crucifijo al grito de:
- Satán, Satán, la presencia del demonio.-
El muchacho salió corriendo ante el escándalo, se tomo el colectivo mas próximo y viajo mirando al frente todo el trayecto hasta recuperar la compostura y volver a su estado natural ya completamente rebobinado.
1 comentario:
Como la vida misma, jeje
A veces es mejor no rebobinar tanto, sino darle al play y que siga la vida!
;)
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